vie 23a. Ordinario año Par (Id=611)

Primera Lectura

Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
9, 16-19.22b-27

Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación, y ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.
Porque, siendo libre como soy, me hecho esclavo de todos para ganar a todos. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para salvar como sea a algunos. Y todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.
¿No saben que en el estadio todos los corredores compiten, pero uno solo recibe el premio? Corran de manera que consigan el premio. Los atletas se privan de muchas cosas; ellos, para ganar una corona corruptible; nosotros, en cambio, por una que dura para siempre.
Así, pues, yo corro, pero no sin rumbo; lucho, pero no dando golpes al aire, sino que domino mi cuerpo y lo obligo a que me sirva, no sea que, después de predicar a los demás, quede yo
descalificado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 83, 3.4.5-6.12

Qué agradable, Señor, es tu casa.
Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

Anhelando los atrios del Señor se consume mi alma, todo mi ser de gozo se estremece y el Dios vivo es la causa.
Qué
agradable, Señor, es tu casa.
Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

Hasta el gorrión encuentra casa y la golondrina un lugar para su nido; cerca de tus altares, Señor de los ejércitos, Dios mío.
Qué agradable, Señor, es tu casa.
Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

Dichosos los que viven en tu casa, te alabarán para siempre; dichosos los que encuentran en ti su fuerza y la esperanza de su corazón.
Qué agradable, Señor, es tu casa.
Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

El Señor es sol y escudo, Dios concede favor y gloria. El Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable.
Qué agradable, Señor, es tu casa.
Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum!

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Sermo tuus, Dómine, véritas est; sanctífica nos in veritáte.
Aleluya.

Evangelio

¿Puede un ciego guiar a otro ciego?

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
6, 39-42

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo:
"Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es más que su maestro, pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo", cuando no ves la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]